La transición del poder y la crisis de legitimidad tras el Profeta (PB)
Del retorno de los patrones tribales a la teoría del liderazgo divino; un análisis histórico y filosófico del punto de inflexión de Saqifa
Equipo Editorial de www.islamoriente.com
Introducción: ¿disputa de poder o crisis de legitimidad?
Uno de los errores más frecuentes en los análisis orientalistas y en los medios de comunicación occidentales consiste en reducir los acontecimientos posteriores al fallecimiento del noble Profeta del Islam, Muhammad (PB), a una «guerra civil clásica por el poder»; una imagen similar a la disputa de los príncipes europeos por la posesión del trono. En esta visión reduccionista, el islam es descrito simplemente como un paraguas religioso superpuesto a las antiguas rivalidades tribales de La Meca y Medina.
Sin embargo, la realidad histórica y el pensamiento político del islam narran una historia mucho más profunda. Lo que ocurrió tras el fallecimiento del Profeta (PB) fue, en un primer nivel, un episodio político precipitado en un lugar llamado «Saqifa»; pero en el segundo nivel, el fundamental, constituyó una crisis filosófica en torno al concepto de legitimidad política, a la meritocracia y a la misión ética de la religión.
En el centro de esta crisis se encontraba el enfrentamiento de dos concepciones del mundo:
La visión predominante en Saqifa: una perspectiva secular y pragmática que redefinía la jefatura de la comunidad dentro del marco de las tradiciones tribales árabes (basadas en la vejez, la influencia clanil y el equilibrio de fuerzas).
La teoría chiita del Imamato: un enfoque epistémico y divino que consideraba el liderazgo como la prolongación de la misión profética, garante de la interpretación infalible de la sharia y condicionado a la excelencia absoluta científica, ética y a la infalibilidad; un rango que el Profeta (PB) ya había establecido para el Imam Ali (P) en Ghadir Jumm.
Primer nivel: anatomía del evento de Saqifa (relato histórico documentado)
¿Qué es Saqifa y qué sucedió en aquellas horas críticas?
Para comprender esta crisis es preciso conocer con exactitud el término y el acontecimiento de «Saqifa» (Saqifa: cobertizo o galería techada de propiedad pública perteneciente al clan de Banu Saída en Medina, que constituía un lugar tradicional para las consultas tribales anteriores al islam).
En el año undécimo de la Hégira (632 d. C.), precisamente en las horas en que el cuerpo venerado del Profeta del Islam (PB) aún no había sido sepultado, y cuando sus más cercanos compañeros y familiares —en particular el Imam Ali (P) y los Banu Hashim— se ocupaban de las ceremonias del lavado, del sudario y del entierro, un grupo de musulmanes de Medina se reunió apresuradamente. La naciente comunidad de Medina estaba formada en ese momento esencialmente por dos facciones:
Los Ansar (los ayudantes): los habitantes originarios de Medina, de las tribus de Aws y Jazray, que habían dado protección al Profeta.
Los Muhayirun (los emigrantes): los primeros musulmanes que emigraron con el Profeta desde La Meca a Medina, pertenecientes en su mayoría a la poderosa y aristocrática tribu de Quraysh.
Los Ansar, temiendo que tras el Profeta los emigrantes mequíes acaparasen el poder político y vulnerasen la influencia económica y social de los medinenses, se congregaron con urgencia en Saqifa para designar, antes de cualquier otra decisión, un líder de entre ellos mismos (Sa'd ibn Ubada). La noticia llegó a oídos de tres figuras prominentes de los emigrantes (Abu Bakr, Umar ibn al-Jattab y Abu Ubayda al-Yarrah), quienes abandonaron de inmediato el lavado del Profeta y se presentaron en Saqifa.
La lógica que presidió las negociaciones de Saqifa: el resurgimiento del tribalismo
Las deliberaciones en el interior de Saqifa nunca giraron en torno a preguntas como: «¿Quién es la persona más parecida al Profeta en conocimiento, piedad y justicia?» o «¿Qué orden o recomendación dejó el Profeta (PB) acerca del futuro?». Por el contrario, la contienda versó sobre la repartición del poder político y la preeminencia étnica:
Los Ansar dijeron: «Minna amir wa minkum amir».
Los emigrantes, en respuesta, esgrimieron la carta fuerte del linaje y replicaron: los árabes no obedecerán más que a la tribu de Quraysh, pues Quraysh es el linaje del Profeta y la más noble de las tribus árabes.
Finalmente, en una atmósfera cargada de tensión, precipitación y aprovechamiento de las divisiones internas entre las dos ramas de los Ansar (Aws y Jazray), Umar ibn al-Jattab estrechó la mano de Abu Bakr en juramento de lealtad, y los presentes se adhirieron a esta bay'a (juramento de fidelidad) uno tras otro. Toda esta decisión se consumó sin la presencia ni siquiera la consulta, de la familia del Profeta (PB), los Banu Hashim, ni de figuras destacadas como Ali ibn Abi Talib (P), Salman, Abu Dharr o Miqdad.
Segundo nivel: el Imamato chiita frente al modelo del califato tribal (análisis teórico y filosófico)
El concepto de Imamato: el liderazgo en la prolongación de la profecía
Desde la perspectiva de la teología y de la filosofía política chiita, el Imamato no es un rango honorífico ni el producto de transacciones políticas. El Profeta del Islam poseía dos dimensiones fundamentales:
La recepción y transmisión de la revelación (que concluyó con su fallecimiento).
La explicación infalible de la religión, la aplicación de la justicia social y la gestión ética de la sociedad (de las cuales la comunidad siempre necesita).
La teoría del «Imamato» significa la continuidad de la segunda dimensión; es decir, que la guía del ser humano tras el Profeta no puede quedar abandonada a sí misma, de modo que cada tribu o grupo de presión interprete la religión según sus propios intereses. El Imam debe poseer tres características innegociables:
Designación divina (Nass): solo Dios y Su Mensajero, que conocen el interior de los seres humanos, pueden establecer semejante rango.
Infalibilidad (Ismah): inmunidad frente al pecado, la falta, la injusticia y el error, para que pueda permanecer como referencia última de la verdad.
Excelencia y mérito absoluto científico-ético: ser la persona más sabia y más justa de la comunidad.
Por consiguiente, desde el punto de vista chiita, lo que ocurrió en Saqifa no fue ni una elección democrática ni un consenso islámico, sino la apropiación de una institución sagrada y ética en favor de una fórmula tradicional de acuerdo entre los jefes tribales.
¿Por qué el silencio? La estrategia del Imam Ali (P) y la protección de los principios
Muchos observadores occidentales preguntan: si el Imam Ali (P) era el sucesor legítimo, ¿por qué no empuñó la espada ni se alzó en rebelión?
La respuesta se encuentra precisamente en la naturaleza misma del Imamato: el Imam no ansía el poder a cualquier precio. En aquel momento delicado:
Los grandes imperios de Roma y de Persia aguardaban en las fronteras el menor signo de debilidad para aplastar el naciente Estado islámico.
Las tribus recién islamizadas y los falsos pretendientes a la profecía se habían sublevado en la península arábiga, añorando el retorno a la yahiliyya (la era de ignorancia preislámica).
Si el Imam Ali (P) hubiera entrado en una guerra urbana y en un enfrentamiento armado en Medina, el principio mismo de la existencia del mensaje profético habría quedado destruido. El propio Imam, en el célebre sermón de Shaqshaqiyya recogido en el Nahy al-Balagha, describe así esta amarga verdad:
«Vi que la paciencia en semejante situación era más prudente; así que soporté, aunque era como si tuviera una espina en el ojo y un hueso atravesado en la garganta; veía cómo mi herencia era saqueada…»
La paciencia de veinticinco años del Imam Ali (P) no constituía un reconocimiento de la legitimidad de sus rivales políticos, sino el sacrificio consciente de un líder divino por preservar la existencia de la comunidad. Durante ese período ejerció incesantemente como consejero leal y autoridad científica, corrigiendo los errores judiciales y las desviaciones de los gobernantes para que el espíritu de la sharia permaneciera intacto.
El desenlace histórico: del «cambio de criterio» a la reproducción del despotismo hereditario
La teoría política enseña que cuando el «criterio del mérito espiritual y de la designación» cede su lugar al «cálculo de intereses y al derecho de silencio tribal», la ficha del dominó de la desviación no se detiene:
Primer califato: fue designado sobre la base de un acuerdo de emergencia de unas pocas personas en Saqifa.
Segundo califato: fue establecido sin recurrir a aquella consulta o asamblea, mediante el nombramiento directo del primer califa.
Tercer califato: se decidió en el seno de un consejo de seis miembros con una estructura dirigida en favor de la aristocracia omeya.
El punto culminante de la tragedia: apenas tres décadas después del fallecimiento del Profeta, Mu'awiya ibn Abi Sufyan convirtió el califato en una monarquía hereditaria, sanguinaria, corrupta y aristocrática (Monarquía hereditaria).
De este modo, el ladrillo torcido que fue colocado en Saqifa —es decir, la desatención al personaje más sabio y más justo (el Imam Ali) y el recurso a los criterios de linaje y de estirpe— condujo en poco tiempo a la sociedad islámica desde la justicia profética hacia el imperio despótico omeya; una desviación fundamental que, medio siglo más tarde, provocó la tragedia de Karbala y el martirio del Imam Hussein (P) para el revival de la religión.
Relectura a la luz de las investigaciones contemporáneas occidentales: crítica de la visión tradicional
Afortunadamente, en las últimas décadas algunos de los más destacados islamólogos e historiadores occidentales también han reconocido esta verdad.
El profesor Wilferd Madelung, eminente catedrático de Estudios Islámicos de la Universidad de Oxford, en su obra maestra de investigación titulada «La sucesión a Muhammad» (The Succession to Muhammad), demuestra con una metodología crítica e imparcial:
«El Corán, a diferencia de lo que sostienen quienes afirman que el islam confió la cuestión de la sucesión a la costumbre tribal, insiste constantemente en que los sucesores de los profetas son elegidos de entre su familia y su Ahl al-Bayt, con un vínculo espiritual directo. Ali ibn Abi Talib (P) era, sin duda, el personaje más eminente y más digno para ese rango, y el acontecimiento de Saqifa, celebrado en ausencia de los Banu Hashim, suponía una desviación esencial de la lógica coránica y de la voluntad del Profeta.»
Preguntas frecuentes de los lectores contemporáneos (FAQ)
Pregunta 1: ¿No puede la bay'a de Saqifa considerarse un ejemplo de democracia o de un parlamento primitivo en el mundo antiguo?
Respuesta: No. La democracia exige la presencia de representantes de todo el pueblo, transparencia, un marco normativo predefinido y la igualdad de derechos de los ciudadanos. En Saqifa, solo una minoría de dos grupos de Medina prestó juramento sin la presencia de la mayoría de las tribus, sin los Banu Hashim e incluso sin el conocimiento del Imam Ali (P). El propio segundo califa reconoció posteriormente en una frase célebre que «la bay'a de Abu Bakr fue un asunto precipitado y repentino del que Dios preservó a la comunidad». Fue una maniobra política rápida, no un procedimiento democrático.
Pregunta 2: Si el Imamato era un principio divino, ¿por qué Sayyidah Fatima (P) protestó?
Respuesta: el célebre sermón de Fatima al-Zahra (P) en la mezquita de Medina (el sermón de Fadak) constituye precisamente el mayor documento de una lucha pacífica, cívica y racional contra la violación del testamento del Profeta y la desatención del rango del Imam Ali (P). Su protesta demostró que los Ahl al-Bayt nunca aceptaron la legitimidad de Saqifa, aunque su forma de defensa fue racional, esclarecedora y reacia a la guerra civil.
Pregunta 3: ¿Cuál es la diferencia fundamental entre un califa y un Imam?
Respuesta: el «califa», en el uso histórico sunita, es un gobernante político pragmático que accede al poder mediante la bay'a, la consulta o incluso la superioridad militar, y que no reivindica infalibilidad ni un conocimiento divino especial; por ello puede incurrir en grandes errores. En cambio, el «Imam» en el pensamiento chiita es un líder infalible, designado por mandato divino, que reúne la autoridad espiritual, la referencia científica y la justicia política; tanto si la gente le otorga acogida práctica como si su derecho a la dirección visible le es usurpado.
Glosario terminológico
Saqifa: cobertizo o galería techada de propiedad pública del clan de Banu Saída en Medina, lugar tradicional de consultas tribales; escenario del primer acto de designación del liderazgo tras el Profeta (PB).
Ansar: «los ayudantes»; habitantes originarios de Medina, de las tribus de Aws y Jazray, que acogieron al Profeta.
Muhayirun: «los emigrantes»; primeros musulmanes que abandonaron La Meca para emigrar a Medina junto al Profeta.
Imamato: doctrina chiita según la cual el liderazgo de la comunidad es la continuación de la misión profética, establecido por designación divina.
Nass (Designación divina): designación explícita del sucesor efectuada por Dios o por Su Mensajero.
Ismah (Infalibilidad): protección divina frente al pecado, el error y la injusticia, condición del Imam para ser referencia última de la verdad.
Fadak: feudo concedido por el Profeta (PB) a su hija Fatima al-Zahra (P); su confiscación dio lugar al célebre sermón de defensa de la legitimidad.
Monarquía hereditaria: régimen en el que el poder se transmite por linaje; forma que adoptó el califato con Mu'awiya ibn Abi Sufyan.
Nahy al-Balagha: «La cumbre de la elocuencia»; recopilación de sermones, cartas y dichos del Imam Ali (P) compilada por al-Sharif al-Radi, donde figura el sermón de Shaqshaqiyya.
Ghadir Jumm: lugar y acontecimiento en el que, según la tradición chiita, el Profeta (PB) designó públicamente al Imam Ali (P) como su sucesor.
Bay‘a (Pacto de fidelidad político-religiosa): En la tradición tribal y califal, juramento de obediencia a un gobernante. En la teología chií, sin embargo, es la aceptación social voluntaria del Imam (maqbuliyyah), que no confiere por sí misma la legitimidad divina (mashru‘iyyah), otorgada solo por la designación divina (nass) y la infalibilidad (‘ismah).
para profundizar en la estructura del gobierno en el islam primitivo, en la crítica de las teorías de la legitimidad y en el análisis comparativo del califato histórico con los modelos de democracia, teocracia y monarquía hereditaria, se recomienda consultar la siguiente guía integral de referencia: ¿Democracia, teocracia o monarquía? Liderazgo (Imamato) y la crisis política en los orígenes del islam; Guía integral en 10 cuestiones clave |
Bibliografía y fuentes documentales
El Sagrado Corán; referencias citadas en el texto y criterios coránicos sobre la sucesión profética.
Al-Sharif al-Radi (compilador). Nahy al-Balagha (La cumbre de la elocuencia); en especial el Sermón de Shaqshaqiyya.
Al-Tabari, Muhammad ibn Yarir (m. 310 H / 923 d. C.). Tarikh al-Umam wa al-Muluk (Historia de los reyes y profetas); relato de los sucesos de Saqifa.
Ibn al-Athir, 'Izz al-Din (m. 630 H / 1233 d. C.). Al-Kamil fi al-Tarikh (La historia completa).
Madelung, Wilferd. The Succession to Muhammad: A Study of the Early Caliphate. Cambridge: Cambridge University Press, 1997.
Al-Mufid, Muhammad ibn Muhammad. Al-Irshad fi ma'rifat hujaj Allah 'ala al-'ibad; exposición imamí sobre el Imamato.
Nota de investigación: «¿Democracia, teocracia o monarquía? Liderazgo (Imamato) y la crisis política en los orígenes del islam; Guía integral en 10 cuestiones clave», www.islamoriente.com.
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